Homenaje a Robe Iniesta

Hoy se ha quedado el mundo un poco más torpe, un poco más frío

Como esas mañanas en las que sabes que algo falta aunque no sepas ponerle nombre.

Porque sí: se ha ido el hombre que nos enseñó que el alma no se ensancha en una oficina, sino amando, amando, amando, aunque duela. En las noches largas. En los amores que te parten por dentro. En la vereda de la puerta de atrás, esa que siempre dejamos abierta por si acaso.

El que nos contó la historia de Jesucristo García cuando nadie se atrevía a mezclar lo sagrado con lo marginal. El que nos dio permiso para sentirnos so payaso en medio de una relación que nos destruía, y aun así volver a por más.

Con él aprendimos que hay días en los que necesitas droga y amor porque una sola cosa no basta para aguantar el peso. Que tus amigos desaparecen y te quedas ahí, en standby, esperando a que algo cambie aunque sepas que no cambiará nada.

Nos habló de vivir sin pedir permiso, de salir aunque no sepas adónde, de mirar la herida sin taparla con palabras bonitas.

Y ahora que se ha ido, queda esa sensación rara de haber perdido a alguien que nunca conocimos pero que nos conocía a nosotros mejor que muchos.

Quedan las canciones que nos acompañaron cuando estábamos rotos, cuando no queríamos volver a casa, cuando la vida pedía ruido y silencio al mismo tiempo.

Queda su forma de decir las cosas, cruda y limpia, como si fuera él quien te agarraba del cuello para recordarte que sentir, aunque joda, es lo único que te mantiene vivo.

Hoy duele. Duele mucho.

Pero también queda la suerte de haberlo tenido para poner palabras donde nosotros solo teníamos nudos.

Descansa, Robe.

Aquí seguiremos, caminando torpes, pero con tus canciones abiertas como heridas que no queremos cerrar.

Deja un comentario

[RdeRock] – Sumar es fácil. Lo jodido es no traicionar lo que te trajo hasta aquí.